
Se va a cumplir un año de la triste muerte de Trish Keenan, artista enigmática dónde las haya, o mejor dicho dónde las hubiera. Yo llegué a su música muy tarde, muy pero que muy tarde, aunque siempre me intrigó una pieza tan inquietante como
Corporeal, tanto por su música como por su letra;
We are mankind, we are manikin, with and without mind, with or without Darwin, Classify me... The strings of my autonomy, Classify me... The strings of my autonomy, Corporeal. Siempre me dejan en fuera de juego este tipo de referencias que hacen las mujeres sobre sus cuerpos, parece como si las locuras de sus hormonas provocara que estos escapen a su control.
Con el tiempo escuché muchas veces The Noise Made by People, Haha Sound, y Tender Buttons, sus tres mejores discos para la mayor parte de la gente, y escuché hasta la extenuación
Come on Let's Go y Papercuts, que creo de lejos que son las mejores aproximaciones que el pop ha hecho en el jazz en muchos años. En el caso de la última canción el video es hipnótico.
En general su voz, y su presencia hipnotizan, y siempre me quedará esa espina de no haberla podido ver con su marido, como Broadcast, en directo. Pero si tengo que escoger un disco quizás me quede con Haha Sound, albúm que en parte se inspiro en una película checa, yo casi diría, surrealista rodada en los años setenta;
Valerie a týden divu (
Valerie y su semana de las maravillas).
Realmente, explicaros de qué va exactamente la película es casi imposible, por tanto no creo que haya medias tintas, puede que te encante o puede que te parezca un truño de dimensiones bíblicas. Lo más curioso de la película es que se aborda la bisexualidad femenina, el paso de niña a mujer (la primera regla), los peligros del mundo de los hombres... el director juega con el morbo, ya que la protagonista es una niña de 13-14 años.
Es una pena que ya no se encuentren personalidades tan marcadas y fascinantes como la suya; aun hoy me sorprende cuando escucho sus discos.

*Bueno se acabaron los obituarios por una época, que esto está cogiendo un tono demasiado fúnebre.