jueves, 3 de diciembre de 2015

No aprendo, pero es lo que hay.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, aunque viendo los omnipresentes vídeos de mascotas creo que es mentira. En fin, me encamino a romper por segunda vez desde entonces una promesa antigua, muy antigua, de septiembre de 2001, y es que a veces hay cosas contra las que simplemente no puedes luchar, por muy racional que te pongas. Si tu instinto va en contra de la razón poco puedes hacer.

En fin, otra vez las ausencias y los reencuentros intensos estarán presentes en mi vida, y si ya en sí me como el tarro esto lo único que hará será acentuarlo más, pero por lo menos sentiré que estoy vivo, y que vuelvo a ser humano y no de piedra. Creo que me lo merecía, y pase lo que pase doy gracias por ello, le doy las gracias por ello, aunque a ella le cueste hacerse una idea.


Pd: Sí, he vuelto casi como los turrones, por navidad, pero no prometo nada. Dada la razón por la que empecé este blog escribir este post era de justicia.