domingo, 17 de febrero de 2013

The Strokes plagian a...

A veces solemos tener un sentido de inferioridad en comparación con lo anglosajón muy grande, aunque por lo menos desde Estados Unidos parece que le están echando más que un un ojo a lo latino (iberoamericano, más propiamente, ya que yo como romanista y muy puñetero digo que los latinos realmente somos los de la península ibérica, Italia, y un poco los franceses, porque somos herederos de los latinos de verdad, los habitantes del Lazio [los romanos, leñe]). Por otro lado la vida es caprichosa, y otras veces son ellos los que admiran canciones cantadas en castellano, y si no que se lo digan a Nada Surf cantando Evolution de Mecromina, o sobre todo a Gigolo Aunts interpretando La Chica de Ayer en inglés, que a pesar de ser una canción radiada hasta la saciedad sigue siendo un temón que se como con patatas a todo lo que hoy nuestro maltrecho pop estatal está haciendo (sí, soy de los que opina que es una puta mierda lo que se hace ahora, salvo honrosas excepciones. Hace 10 años había más chicha que ahora).

Cuando el foro Muzikalia tenía vidilla tenía una sección, que todavía existe, que se llamaba "Padre, he venido a confesarme ¿por qué me gusta esta canción" o algo así. Ahí hasta el indie más intransigente ponía cosas verdaderamente vergonzosas, y otras bastante pasables (la verdad es que ese hilo permitió destalibanizar lo poco de taliban que le quedaba a ese foro, lleno generalmente de gente muuuuu maja por cierto). Pues bien, "En el muelle de San Blas" podría ser ese tipo de canción que yo pondría en ese hilo... sí, lo confieso me gusta esa canción, y que conste que Maná es para mí el clásico grupo coñazo, en primer lugar porque se repiten más que el chorizo, y por ese quiero y no puedo con sus letras pretenciosas. Posiblemente me guste porque la asocio más a situaciones vividas mientras sonaba que por otra cosa, pero creo que de todas formas tengo que reconocer que sea por lo que sea, me gusta...

Pues resulta que los Strokes que era taaaaaaaaaaan coooooool hace doce años, se acaban de marcar un plagio tan grande como una ballena azul (sí, tan grande como el "Every Teardrop is a Waterfall" que Chris Martin y compañía realizaron con respecto al "Ritmo de la Noche" de MYSTIC y The Secados. Los dos últimos grupos le pagaron los derechos de autor a Peter Allen, el autor origianl, por el ritmo de la canción, algo que también hizo Coldplay, aunque la verdad después de veinte años dudo que Chris Martin escuchara primeramente la canción original... como mínimo escuchó la de MYSTIC; por tanto no deja de ser una tomadura de pelo como la de Madonna con ABBA o la de Amy Winehouse con "Ain't no mountain high enough") plagiándole la canción a Maná. No me vale eso de que los Strokes ni jartos de vino cutre del Día escucharían a Maná porque no me lo trago, prefiero fiarme de mi sentido del oído que de argumentos apriorísticos. 

Cuando iba con mis amigos de Santiago a la desgraciadamente ya existinta Nao Berlin, sí de ahí viene mi nombre, siempre ponían Last Night o Modern Age. Después de escuchar los primeros acordes nuestra reacción automática era decir: "La orquesta de mi pueblo!!!"; principalmente porque en la época de sus primeros discos tocaban cosas no precisamente muy complicadas... En fin, por eso a los Strokes también les guardo cierto cariño, por esas noches en la Nao en las que me lo pasaba taaaaaaaaaaaaaaaaaaaan bien.



Joder, qué moñas me he puesto hoy.

martes, 5 de febrero de 2013

My Bloody Valentine strikes again

Para que veáis el nivel de fanatismo que hay sobre My Bloody Valentine os dejo esta foto; Kevin Shields trayéndonos la buenaventura, Loveless. IN KEVIN SHIELDS [CHRIST] WE TRUST!!!!!!!!

Era un sábado por la noche aburrido, un coñazo absoluto; entro en facebook y me doy cuenta que empiezan a aparecer tropecientos mil mensajes procedentes de la página de My Bloody Valentine, y no sólo eso, si no que de pronto la imagen de la página es azul y con unas letras de un color malva muy tenue: mbv. Me empiezo a interesar por lo que está pasando, y de pronto leo:

 We are preparing to go live with the new album/website this evening. We will make an announcement as soon as its up.

Después:

The album is now live on www.mybloodyvalentine.org

Qué me estaba contando el bueno de Kevin Shields y compañía, que despues de 21 años, de muchos amagos, el album por fin estaba terminado, después de que Islands Records los mandara a tomar por culo por desquiciados, concretamente Shields, porque la mezcla nunca le parecía lo suficientemente bien hecha para poder sacar el disco, después de la ruptura sentimental con Belinda, después de... para meterlos en un psiquiátrico, en especial a la persona que mencioné con anterioridad.

Loveless fue un album catalogado como casi marciano, un absoluto desquicio para los oídos, a las primeras de cambio, pero conforme uno lo escuchaba por segunda vez, no conozco a nadie que haya sabido responder por qué dio ese paso en su momento (si algo no te gusta, pues no lo escuchas y ya está), una tercera, una cuarta... te atrapaba de forma irremediable; si Adolfo Dominguez, paisano mío a todo esto, dijo durante los ochenta que la arruga era bella, My Bloody Valentine nos convenció a muchos de que el ruido también podía ser bello, y una joya como To Here Knows When es el ejemplo perfecto de que ruido y belleza se podían dar la mano.... Uno se daba cuenta que debajo de esas capas de ruido había algo más.


Podríamos describir su música como una conjunción del ruido de un boing y los Beach Boys en ciertas ocasiones, muchísimas otras con la psicodellia, y otras incluso con los Ramones... Nadie había hecho algo parecido, y mucho menos simplemente con guitarras, ya que parecía como si a finales de los ochenta las innovaciones solamente pudieran venir de la electrónica. Resultó que no, de hecho hoy New Order resulta como una broma de mal gusto que nos hace gracia por lo hortera que puedan llegar a ser los efectos que utilizaron en su momento, aunque canciones como Bizarre Love Triangle sean buenas se mire por donde se mire. Los Happy Mondays suenan bien, pero tampoco suenan tan actuales.

El album se convirtió en un disco de culto, apreciado no solamente por el mundo indie si no también por el mainstream anglosajón, e incluso desde el mundo del  metal (de hecho hay un estilo que se llama metalgaze) y muchísimo en electrónica, quizás donde más. Artistas como Robert Smith,  Billy Corgan (cuando los Smashing Pumkies valían la pena), o los Chemical Brothers, se sacaron el sombrero y dijeron que aquello era una obra maestra. Quizás la aparición de Never Mind de Nirvana fue lo que oculto el enorme éxito que tuvo aquel disco por aquel entonces (o Achtung Baby de U2). Es paradójico que hoy todo el mundo se acuerde de Nirvana como una banda de los noventa (y para mí unos auténticos héroes por cargarse la cultura barata de los solos de guitarra del heavy metal, desterrándolos casi a las catacumbas.) y tal, pero que ha tenido muy poca influencia durante los últimos diez años, todo lo contrario que My Bloody Valentine. Eran cosas totalmente distintas y ni mucho menos competían entre ellos; la actitud tímida de los irlandeses no podía rivalizar con la personalidad arrolladora de Covain; unos eran los chicos tímidos de la clase, y los otros eran los gamberros. 

Después de esta parolata, qué coño pasa con el nuevo disco. El nuevo disco bien gracias, no da una vuelta de tuerca a su sonido, es como una continuación de Loveless pero siguen sonando de manera increíble,  etéreos por veces, otras dispersos (como un reflejo de un malestar que no eres capaz de expresar con palabras o con gestos, o incluso como en She Found algo cercano a lo sugerente), incisivos...

Algunas de las canciones que más me han gustado las podría describir por sensaciones.

Angustia


Rayadura mental


Sensaciones turbias, o sexualmente turbias


... y por último ésta, no se me ocurre una descripción adecuada, solamente me incita a mover la cabeza mientras voy con mi itouch por la calle :)