martes, 12 de abril de 2011

Primavera, primavera, por el **** te la estrujo...

Alguno se preguntará ¿Qué coincidencia eso de que la semana santa siempre cuadre más o menos al principio de la primavera? Como ya dije en alguna otra ocasión, la Navidad conmemora el antiguo solsticio de invierno y en este caso la primavera no queda atrás, en este caso conmemora un equinoccio: la primavera.

Habrá que tener primeramente clara una idea, y esa es que en las civilizaciones antiguas los dioses agrarios, y los ciclos de la agricultura y sus plantas estaban relacionados con la muerte y la vida en el más allá.

Figuras como las de Perséfone, Ishtar, Cibeles, Adonis, Isis y Osiris cumplen estos requisitos, siendo interpretados las mismas durante los últimos decenios de la Antigüedad como partes de un mismo mito, fruto del contacto de las distintas civilizaciones de dentro y fuera del Imperio Romano; época que se conoce como Antigüedad Tardía o Bajo Imperio.

Resumamos algunas de estas leyendas:

El Descenso de Ishtar a los infiernos y Adonis:

Ishtar para los akadios, Inanna para los sumerios, era una de las principales divinidades de Mesopotamia, poseyendo un carácter sexual guerrero. Nos centraremos en el primer apartado porque es el que la relaciona directamente con la fecundidad y por ende con la agricultura y la vida ultramundana.

De ella se decía en un poema babilonio "Sesenta y sesenta hombres, uno tras otro, pueden gozar de su sexo, ellos quedan agotados, pero no Ishtar", de la misma manera que Gilgamesh sale escopetado ante las insinuaciones eróticas de la diosa por su carácter mentiroso, intentando retratar así al género femenino.

Pero Gilgamesh no quería tratos con Ishtar porque todos sus amantes acababan muriendo por los engaños de la diosa, aunque la excepción a la regla es Tammuz. Cuentan que durante una cacería Tammuz murió por culpa de un jabalí. Al enterarse Ishtar descendió a los infiernos para recuperar a su amado. Durante la ausencia de Ishtar la gente no se casaba, la vegetación permanecía marchita, por esa razón la asamblea de los dioses coaccionó a la diosa del inframundo, Ereshkigal, para que la liberara. A su vuelta los casamientos volvieron a oficiarse y la naturaleza revivió.

Un mito semejante es el la historia del dios fenicio Adonis. Profundizando un poco más en esta leyenda podemos decir que Adonis era hijo de Theias, rey de Asiria y de su hija Mirra. Ésta antes de nacer, es mitología no ciencia exacta, lo depositó en la corteza de un árbol; una vez nacido el niño Afrodita lo guardó en un cofre que confió a Perséfone para que lo guardara. Enamoradas las dos diosas, la primera divinidad del amor y la segunda del inframundo, del joven se lo disputaron hasta que Zeus decidió que la mitad del año el joven moraría con Afrodita y la otra mitad con Perséfone.

Las adonías, procesiones que conmemoraban la muerte del joven, eran principalmente una procesión femenina en la que las mujeres se lamentaban por la muerte de Adonis. La hombres se rapaban al cero la cabeza en señal de duelo y las mujeres, absolutamente todas las de edad de merecer, ofrecían su cuerpo a los extranjeros, lo que se denominaba prostitución sagrada. Los mujeres sirio-fenicias siempre tuvieron fama de lascivas, sin ir más lejos en Gades, la Cádiz fenicia, incluso en época romana sus bailarinas siempre tuvieron una fama sin par. Como ejemplo el poco casto Marcial habla de esta manera de una bailarina gaditana:

Quincia, delicias del pueblo, conocidísima del Circo Magno, experta en menear sus vibrantes nalgas, deposita en ofrenda a Príapo los címbalos y crótalos, sus instrumentos de calentamiento, así como los tambores golpeados con firme mano. En compensación suplica ser siempre grata a los espectadores y que su público esté siempre erecto como el dios (Príapo).

También es destacable un dato; en Fenicia durante la fiesta de la primavera en honor de Ishtar/Astarté se realizaban orgías entre sus habitantes a la vez que los eunucos se castraban con sus propias manos mientras después corrían desnudos por las calles con sujetando sus miembros amputados con las manos. Huelga decir que ganaba el que no moría desangrado...

Demeter, Hades y Perséfone:



Otro mito semejante es aquél que narra el rapto de Perséfone por parte de Hades y los lamentos de su madre Demeter que constituyen el núcleo mitológico de los famosos misterios de Eleusis, en Grecia. Cuenta la leyenda que un día estaba Perséfone recogiendo flores con unas ninfas en el Olimpo cuando de repente apareció Hades emergiendo de una roca para acto seguido raptarla y llevársela a su reino, es decir el Inframundo, para convertirla en su consorte.

Demeter se enfado tanto que convirtió a las hermosas ninfas en sirenas, estos seres mitológicos en el mundo grecolatino eran mitad mujer mitad pájaro. La buscó por todo el Olimpo pero no la halló por ningún lado. En su desesperada búsqueda decidió bajar a la tierra y tomar la forma de una anciana campesina. Durante nueve días la diosa buscó incansablemente a su hija sin beber y sin probar bocado alguno. Pasado ese tiempo llega a las puertas del palacio de Eleusis dónde se encuentra con las hijas y la esposa del rey Celeo que le informan de la necesidad que tienen de encontrar a una nodriza.

Como el roce hace el cariño la diosa quiso concederle la inmortalidad al niño alimentándolo con ambrosía y negándole cualquier tipo de alimento humano. Por las noches quemaba la esencia humana que todavía poseía. Intrigada su madre por el increíble aspecto de su hijo que no hacía sino aumentar con el paso de los días fue a espiar a la nodriza en silencio hasta que vio como lo metía en la hoguera. La diosa se mostró con su rostro resplandeciente e increpó a la insensata humana argumentando que por su culpa su hijo no se convertiría en inmortal. Antes de ascender hacia el cielo dio las instrucciones para unas ceremonias religiosas que conmemorararían su estancia en la corte: Los Misterios de Eleusis.

Demeter volvió a buscar a su hija de manera infructuosa hasta que Helios, el Sol, le anunció su paradero. La diosa imploró a Zeus que se la devolviese a lo que éste se negó. Demeter no se ocupó después de lo ocurrido de fertilizar los campos y la tierra quedó yerma ante la impotencia de la diosa por recuperar a su hija. Al ver Zeus lo ocurrido accedió a devolverle su hija pero Hades salvo contadas excepciones jamás dejaba escapar a ningún habitante del Inframundo, el más allá por decirlo de alguna manera, dándole a Perséfone a probar una granada sin saber ella que quien probara los frutos del inframundo jamás podría abandonarlo. Zeus por medio de Hermes examinó la situación y propició una solución salomónica: la mitad del año Perséfone habitaría el Hades y la otra mitad viviría en el Olimpo con Demeter.

Isis, Osiris y Seth:

Cuenta Plutarco que uno de los hijos del linaje de Ra, Osiris, ostentaba el poder en Egipto con bondad y ecuanimidad; pero su hermano Seth corroído por la envidia tramaba atentar contra su vida para hacerse con el poder. Construyó el primer sarcófago de la historia de Egipto con las medidas exactas de su hermano, prometiendo aquel lujoso presente para la persona que tuviera las medidas exactas. Como aquello requería una comprobación los aspirantes se introdujeron en féretro pero ninguno de ellos daba la talla exacta hasta que se introdujo Osiris. Acto seguido Seth selló el sarcófago para luego trocearlo en muchas piezas para así luego esparcirlas por el mar para que nadie pudiese encontrarlas.

Su esposa, Isis, lloró desconsoladamente por lo ocurrido, pero una vez se serenó, utilizó a sus extraordinarios poderes mágicos para ir recogiendo todos los restos de su marido excepto el falo, que se substituyó por uno de oro (sí como la última de Austin Powers). Isis con la ayuda de su hermana Neftis y Anubis resucitaron Osiris. De esta manera Isis quedó embarazada de Horus que una vez hecho adulto destronaría a Seth, puesto que su padre ya nunca más podría morar en la tierra como antes puesto que su cuerpo no era como el de los demás. De esta manera legó a su hijo Horus el gobierno de Egipto, convirtiéndose él en la divinidad del más allá.

Cristianismo:

Una vez vistas algunas leyendas paganas podemos observar nuestra semana santa. Es bastante curioso comprobar cómo todas estas leyendas anteriormente narradas conmemoraban la primavera por medio de resurrecciones mitológicas que intentaban explicar el florecimiento anual de la flora una vez marchita con el avance del otoño y la llegada del invierno. Curiosamente nuestra semana santa cae al principio de la primavera, o a mediados a más tardar, y conmemora también una resurrección... La diferencia fundamental del paganismo con el cristianismo es la siguiente: el hombre representa lo caduco y la mujer lo perenne, o lo que es lo mismo, una mujer es mujer mientras sea fértil ya que esta característica es la que define a la mujer, puesto que es su función principal; por esa razón normalmente las divinidades de la agricultura son diosas. Por otro lado en el cristianismo es Cristo quien condensa toda la perennidad.

En fin, que cada uno crea lo que le venga en gana pero desde mi punto de vista estos hechos son bastante contundentes.

2 comentarios:

susana moo dijo...

aj, me ha encantado!

Si me tengo que definir, creo más en Ishtar que en Jesús, pero bueno.

Beso

NaoBerlin dijo...

Gracias.

No es difícil adivinar porqué te gusta tanto Ishtar xD