mércores, 18 de decembro de 2024

De sílfides y mouras.

*Sí, es una imagen hecha con IA que rompe la cuarta pared, pero es lo mejor que he podido aportar.

Hace unos cuantos años en Madrid, me dirigía en una noche de verano a mi (por aquel entonces) casa con una sensación de una amplia tristeza (por motivos que no vienen a cuento). Mi intención era rehuir el contacto humano dado que ya había salido de noche un poco por compromiso, y tenía unas ganas tremendas de llegar a casa lo antes posible. Caminé hasta la línea indicada, me subí al vagón, y me senté lo más alejado posible de todo el mundo, con la mirada perdida, y me dispuse a esperar pacientemente a que llegase el tren a mi parada, consciente de que tarde o temprano el vagón se iba a llenar de gente, y bueno, qué decir, de gente pasada, que es lo que te encuentras en el Metro a última hora. 

Así, paulatinamente se fue llenando conforme llegábamos a cada nueva parada, y entre la gente que se subía en un momento indeterminado aparecieron dos sílfides (chicas muy guapas y jóvenes) que se quedaron de pie cerca de mí. La verdad es que no le di mucha importancia a aquello, cada uno se ubica en el vagón donde le apetece, y además viéndolas a ellas pensaba que cada uno iría a su bola y santas pascuas, y en principio así fue; en primera instancia hablaron entre ellas muy animadamente, indiferentes a mí (como era de esperar), pero sin comerlo ni beberlo veo que me empiezan a mirar y me empiezan a sugerir cosas, todo sea dicho con una naturalidad que pocas veces he visto.

En circunstancias normales estaría alucinando en colores, pero estaba tan sumamente deprimido que si bien era consciente de la situación en aquel momento reaccioné no con indiferencia, pero sí con una serenidad pasmosa. La más guapa dio una vuelta de tuerca más a la situación y me suelta, “vente con nosotras”, y acto seguido sin comerlo ni beberlo me da un pico, y según acaba me suelta otro su amiga. De forma serena les digo que no (y creo que incluso le di las gracias), pero la más guapa todavía no se da por vencida y me espeta, “última oportunidad” antes de bajarse en la estación de Argüelles, pero si bien empieza a surgir en mí la chispa de una pequeña duda a pesar de todo permanezco sentado. Finalmente se abren las puertas y se van sin mirar atrás mientras yo continúo mi trayecto hasta la siguiente parada.

A día de hoy todavía no sé por qué pasó aquello y a cuento de qué, y más teniendo en cuenta las pintas lamentables que tenía yo en aquel momento (y la diferencia de edad; yo les sacaba como doce o trece años mínimo). No sé si aquello fue una apuesta entre ellas para ver si se ligaban a un tío random y lo ponían en evidencia, si realmente querían algo, pero además de por lo jodido que estaba no me daba buena espina el asunto (igual me querían robar, yo qué sé). La broma es que seguro que quiero que me pase algo semejante otro día y no sucede ni de tripi, pero en fin, supongo que las cosas tienen que suceder en el momento propicio, y sin duda alguna aquel no lo era.

Me he acordado y he sacado a colación este asunto porque, un poco por azar, hace unas semanas me he puesto a leer varios libros que tengo desde hace años sobre leyendas gallegas que ni siquiera había abierto. De su contenido lo que más me ha interesado ha sido principalmente aquellos relatos sobre Mouras, que es como aquí se llama en Galicia y el Norte de Portugal a las “hadas” que se encuentran en el folklore de toda Europa, en el rural; y no, no penséis en las hadas horteras de tipo shakespeareano, diminutas y con alas (como Campanilla en Peter Pan). Se trata de seres feéricos, de antiguas divinidades probablemente, que durante siglos sus leyendas y cuentos se relataron en lugares significativos del paisaje rural, ligadas a yacimientos arqueológicos (castros, megalitos) pero también a peñas sagradas y las aguas, tanto ríos como pozos, lagos, manantiales... De esta forma, las Mouras (como sus paralelos en otras partes de Europa) suelen ser chicas postadolescentes de una belleza sin parangón, usualmente rubias pero también pelirrojas, de tez y ojos claros. Son seres inmortales y ambivalentes, dado que bien pueden otorgar fortuna si la persona que se las encuentra supera la prueba que le plantean, bien esta se queda igual de pobre y la Moura no vuelve a aparecer, bien pueden incluso asesinar al mortal… 

Los mouros y las mouras son, por así decirlo, la alteridad, son otra gente, aquellos que habitaban Galicia antes que nosotros los gallegos, siendo además de corte aristocrático y finos modales, pero a la par también poseen una fuerza sobrehumana con la que son capaces de crear el paisaje pero también matar con suma facilidad a los humanos si lo estiman oportuno. Como decía, leyendo algunas de estas leyendas aquel encuentro me recordó a algunos relatos de esta índole, puesto que las Mouras son mujeres de gran belleza que se acercan a mujeres y hombres para ponerlos a prueba y ofrecerles una recompensa, dado que poseen gran cantidad de oro. Con todo, a pesar de la recompensa hipotética, generalmente los humanos prefieren evadir su contacto, porque esos encuentros con estos seres suelen tener un final trágico, y más aquellos que implican relaciones amorosas, algo lógico si tenemos en cuenta que las mouras son inmortales y los hombres mortales.

Moura en gallego alude al término mora, es decir, la palabra con la que se denomina desde época romana a los habitantes de la parte occidental del norte de África (maurus en masculino, maura en femenino), aunque a día de hoy tiene connotaciones peyorativas. Dadas las características y el arquetipo de belleza que representan las mouras no parece que procedan del Norte de África, pero es posible que la elección de su nombre tuviese que ver con el hecho de que estos seres no son cristianos y en el pasado se pensase que poseían poderes sobrenaturales. 

De esta forma, es bastante probable que para los habitantes del noroeste peninsular en la Edad Media, dado que en el Norte de Portugal (durante mucho tiempo parte de Galicia) y Asturias también se alude a la figura de la moura, los musulmanes fuesen seres sobrenaturales y con poderes mágicos, puesto que el contacto que tenían con el Al-Alándalus era tangencial (no parece ser el noroeste un área de interés para sus gobernantes, bien porque no pudieron controlarla bien por desinterés), convirtiéndose con el paso del tiempo en seres mitológicos. Además, el hecho de que los musulmanes no sean cristianos propicia que esta característica concuerde con los paralelos de mouros y mouras en el folclore europeo, aunque en dichos paralelos es más fácil apreciar connotaciones precristianas a través de su nombre.

Si volvemos al corte aristocrático que se le presupone a las mouras, es relevante tener en cuenta que otros nombres por los cuales se les suele aludir son los de señoras, princesas, reinas, damas, donas, señoritas… Son por tanto formas de referirse a personas con poder y relevancia, y por tanto ellas deben ser tratadas en base con esa dignidad. A mi entender estos títulos aluden quizás a otros antiguos alusivos a diosas ancestrales, dado que por ejemplo, en los últimos siglos del Imperio Romano era frecuente encontrar el título de Domina (señora) para aludir a una divinidad femenina, un título que por ejemplo han heredado las diferentes vírgenes cristianas. 

En lo que respecta a las leyendas per se, me gustaría hablar de varias tipologías; un caso significativo es la de tipo moura-serpe (moura-serpiente), siendo quizás el caso más conocido el del Castro de Negros, en Redondela. Así, se cuenta que en este antiguo y abandonado Castro (un asentamiento de la época de la Edad del Hierro) vivía una moura de belleza sobrenatural que por las mañanas aparecia peinándose con un peine de oro sobre una peña que miraba hacia la Ría de Vigo. Dada su belleza inconmensurable todo aquel que la viese quedaba embelesado, aunque si ella intuía que estaban siendo observada desaparecía, probablemente hacia las profundidades, hacia el interior de las piedras, donde vivía en su palacio. Se cuenta que, a pesar de todo, si los jóvenes insistían durante varios días ella se daba a conocer, y ambos se enamoraban. 

No obstante, las mouras siempre exigen superar una serie de pruebas para evidenciar que el humano es digno de ella y del tesoro que poseía, siendo quizás este caso el que evidencia una prueba más extrema; así, el chico debía sentarse por la noche en la misma peña en la cual la moura se peinaba todos los días a la luz del sol, junto al precipicio en el que se ubicaba la citada peña, y esperar a que la moura se apareciese como una serpiente que llevase un clavel en la boca, clavel que debía serle arrebatado para así superar la prueba. Si bien los chicos embelesados le prometían a la moura que se enfrentarían a la prueba, muchos de ellos a la hora de la verdad huían despavoridos cuando ven a la moura transformada en serpiente, mientras que solo los más temerarios deciden resistir y permanecer sentados ante el avance del ofidio. 

Así, la gran serpiente avanza en dirección a él hasta que rodea con sus anillos el cuerpo del chico, al cual cada vez aprieta con más fuerza hasta que sus rostros están frente a frente, situación en la cual el chico siente el peligro de muerte; ante la falta de aire, el mortal lucha por zafarse de la serpiente en vez de intentar quitarle la flor, de manera que como resultado todos aquellos que se someten a la prueba acaban despeñándose por el precipicio. No obstante, y como si no hubiese pasado nada, la moura al día siguiente sigue su rutina, apareciendo por la mañana nuevamente en la roca que mira hacia la Ría de Vigo, esperando a que alguien por fin pase la prueba y sea digno de ella.

En algunas ocasiones se alude a Mouras que plantean pruebas más factibles, como por ejemplo un relato de uno de estos seres que habita en las aguas de un manantial en la zona de O Valadouro (en el norte de Lugo); se cuenta la historia de un chico muy humilde que al ver a una Moura peinándose cerca del citado manantial acudía con frecuencia a verla, hasta que un día ella se dio a conocer y le preguntó, “¿quieres casarte conmigo?”, a lo que el chico, sin poder mediar palabra, asintió con la cabeza. No obstante, ella le exige una serie de pruebas dado que él es pobre y ella no está dispuesta a casarse en tales circunstancias. Pasado el tiempo, cuando el muchacho consigue superar todas las pruebas se besan y se introducen en el agua para nunca más ser vistos… 

Otra tipología es la de las tres mouras del manantial. Este tipo de historias eran muy comunes en Galicia, Portugal, y Asturias, y al menos en el caso gallego se suele aludir a estas mouras muchas veces como “O encanto”, dado que están encantadas en el río, manantial, o pozo, en el que se hallan. En la versión gallega se habla de un segador que trabajaba de temporero en Castilla (algo muy común hasta el siglo XX) y que un día se encuentra súbitamente con un hombre rico. Dicho hombre le pregunta por su origen al gallego, y cuando le dice el pueblo del que procede el hombre le contesta a su vez que allí existe una fuente con tres mujeres encantadas, y que si consigue desencantarlas estas le darán parte de sus riquezas, para lo cual deberá invocar sus nombres mientras arroja tres panes que bajo ningún concepto debe comer siquiera un trozo. A la par, para que el ritual sea efectivo, no debe hablarle sobre la fuente o los panes a nadie.  

Así, llegado el día en el que el segador vuelve a su casa, antes de ir a la fuente se dirige a su domicilio a ver a su mujer y sus hijos, a los cuales hace mucho que no ve. Su mujer, con curiosidad, le pregunta qué es lo que lleva en el paquete en el cual están los panes, a lo cual el hombre se niega a darle explicaciones. En este sentido, este factor no hace más que potenciar la citada curiosidad femenina, de forma que aprovechando que su marido está dormido decide abrir el envoltorio de los panes. Al verlos, no puede remediar darle un mordisco a uno de ellos, mordiscos que en algunas versiones provocan que del pan emane sangre, un hecho que le produce pavor y hace que vuelva a envolver todo rápidamente. 

Sin ser consciente de esta circunstancia, al día siguiente el segador se dirige al pozo, fuente, o manantial, del que le hablaron en Castilla, para así confeccionar el ritual. Al invocar a las dos primeras mouras salen del agua dos hermosas mujeres en sendos caballos blancos, pero al invocar a la tercera se aprecia otra moura igualmente bella y hacia el fondo a un caballo de tres patas que no puede correr. La moura le dice al mortal, en ocasiones muy triste y en ocasiones enfadada, que no podrá abandonar el manantial y que permanecerá encantada por su negligencia, así como que tampoco podrá recompensarlo. No obstante, a pesar de todo, le entrega una faja para su mujer, para que se la ponga cuando vaya a estar de parto, y acto seguido desaparece.

El segador se extraña de este regalo, dadas las circunstancias, de modo que decide extender la faja sobre un árbol, implicando este hecho que arda ipso facto, deduciéndose que la moura había sabido que su mujer había comido parte del pan y que por tanto buscaba castigarla por impedir que fuese desencantada. Abundando en este tema, algunos estudiosos han llegado a plantear la interesante hipótesis de que el motivo del enfado se debía a que dado que las mouras suelen tener intenciones sexuales con los hombres, existe la posibilidad de que fuese realmente la condición de hombre casado la que impidió que fuese precisamente desencantada la última moura y que por tanto el ritual no pudiese llevarse a cabo de forma satisfactoria.

Por otra parte, otra tipología alude a encuentros en los que la moura proporciona riquezas y no tiene intenciones sexuales, entrando por tanto en la ecuación también chicas jóvenes, mujeres, y hombres adultos. Una muy usual atañe a chicas adolescentes que se encuentran con una moura y que esta le entrega una serie de monedas de oro en sus bolsillos, conminándole al mortal a que no mire la recompensa hasta que llegue a casa. Con todo, la curiosidad carcome a la chica que observa el oro antes de llegar, de forma que para su decepción, al llegar a su domicilio lo que antes eran monedas de oro ahora son trozos de carbón. 

En otras ocasiones estos relatos abordan relaciones de más largo recorrido, produciendo en el mortal la relación con la moura muchas riquezas. Esta relación se basa en un voto de silencio, como es habitual, es decir, nadie puede saber que el humano tiene contacto con la moura y que esta le proporciona riquezas. Un día, tristemente, algo se tuerce y la moura no vuelve a aparecer más, implicando este extremo la desaparición de la prosperidad para el mortal. 

Por otra parte, existe un tipo de cuentos que suelen aludir a una moura que también se aparece un día sobre un lugar significativo del paisaje rural peinando sus cabellos al sol, siendo vista por una joven con la que interactúa. Así, en base con el diálogo que establecen, generalmente la moura puede entregarle a la adolescente unas monedas de oro, pero sobre este asunto debe guardar silencio y no decirle nada a sus conocidos. Pasados los días la chica va trayendo monedas a casa, hasta que un día su madre tras insistir mucho consigue saber la procedencia. Al día siguiente, la chica va en busca de la moura pero ya no regresa más, produciendo ese hecho desazón en su madre que la busca sin parar, hasta que dentro de un roca escucha una canción en la cual la moura se regodea de haber comido a la niña. 

Existen, por el contrario, algunas historias con final feliz dentro de esta tipología; se cuenta en un relato procedente del área de Sanxenxo que un día una chica que iba cargando leña por el monte se encontró sobre una peña a una moura que peinaba sus cabellos. La chica se acercó, la moura le secó el sudor de la frente y después se la besó, introduciendo poco tiempo después a la adolescente dentro de la roca. Años después, un día apareció en su pueblo llena de alhajas, exactamente con la misma apariencia que tenía que cuando se fue, sin haber envejecido un año, un factor que se entiende si se tiene en cuenta que donde habitan los mouros el tiempo pasa mucho más despacio que en el mundo de los mortales. 

En fin, las mouras posiblemente sean una reminiscencia de una gran diosa pagana asociada a las aguas y a las piedras que otrora fueron sagradas, pero sobre todo a elementos relacionados con la fertilidad. La llegada del cristianismo hizo que se convirtiesen en seres legendarios que a pesar de los intentos de ser borrados del mapa siguieron habitando en el imaginario colectivo de una forma diferente a la que tuvieron en un inicio. Su recuerdo solamente está comenzando a desaparecer de la tradición oral hoy en día después de milenios de existencia, aunque por el contrario sus historias se recopilan y en otras ocasiones algunos vecindarios buscan mantener viva la tradición oral, un legado que sin duda conecta el presente con el pasado y que dice muchas cosas sobre un entorno. 

Las mouras representan un poco un miedo a lo desconocido, hacia el poder de la naturaleza, y en ocasiones sus relatos sirven también para ejemplificar moralejas, como por ejemplo, la desconfianza hacia los extraños, los peligros que acechan a los niños y adolescentes cuando se alejan demasiado de casa, un poco en cierta manera lo que sucede en el cuento de Caperucita Roja, relato que por cierto tiene mucha miga, muchísima. En otras ocasiones sus historias señalan que la codicia es un camino que siempre implica el castigo, o por el contrario que los actos desinteresados acarrean una recompensa. Son por tanto seres ambivalentes, que se portan bien o mal en base a si el humano respeta los códigos en los cuales se debe plantear la interacción entre el mundo inmortal y el mundo mortal.

Salvando las distancias, si volvemos a mi cutre historia en el metro de Madrid con aquellas dos sílfides, algo así sentí en esa ocasión; demasiado fácil y bonito para ser cierto. En fin, ahora ya está, y como dicen los viejos por aquí, “Deus nos libre dun xa foi”, es decir, “Dios nos libre de algo que ya ha sido”. 

luns, 29 de xullo de 2024

“Allegoria”: La Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004

Tengo que reconocer que ver a los reaccionarios, nazis, y demás calaña retrógrada rabiando por la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París me ha encantado, pero quizás salvo la parte de Celine Dion (sin ser yo muy fan) y los juegos de luces sobre la Torre Eiffel me ha parecido un batiburrillo sin mucha chicha. Lo cierto es que, en general, estas ceremonias suelen tener un hilo conductor que las vertebren un poco; en Barcelona había sido la historia del Mediterráneo y en Atenas el bagaje griego de los propios Juegos Olímpicos, por ejemplo, por citar quizás las dos que más me han gustado (las tenéis enteras en Youtube, por si una tarde estáis aburridos y no sabéis qué hacer) aunque las de Pekín y Londres también me gustaron pero no las tengo grabadas en mi memoria tan a fuego. Por el contrario, en el caso de París no me pareció que existiese nada que fuese un hilo conductor, para ser sincero, y eso le restó atractivo.

El caso de Atenas 2004 ciertamente me tocó la fibra porque yo soy clasicista, no en el sentido cutre que alude a que me guste lo clásico, en un sentido generalizante de la palabra, no, en el sentido que alude al mundo griego y romano. En este sentido, estos días en Twitter muchas cuentas buscan hacerse los exquisitos poniendo vídeos de, quizás, la parte más nacionalista de la ceremonia, aquella en la que se hace un repaso de todas las principales culturas que pasaron por Grecia, omitiendo dos de las más importantes, a los imperios romano y otomano… Con todo, es una parte muy vistosa, y de ella me gusta especialmente cómo representan al mundo Micénico y al Bizantino.

Esa parte, si mal no recuerdo, se llama Klepsydra, reloj de arena, una forma muy evocadora de aludir a dichas civilizaciones a lo largo de la historia. Pero a mí la que realmente me hizo derramar alguna lagrimilla fue “Allegoria”, una parte que va inmediatamente antes y que evoca al nacimiento de la propia cultura griega y su influencia en el mundo actual:

Todo sucede en el Estadio Olímpico (ejem, diseñado por Calatrava), situándose en el medio un gran lago de agua. En uno de sus márgenes apreciamos a una mujer vestida de negro que porta un busto pretendidamente marmóreo griego. Lo sostiene primeramente boca abajo, sin saber muy bien qué hacer mientras se mesa los cabellos, apoya sus manos sobre él, y mira a su alrededor mientras recita (mentalmente, a través de la megafonía) el siguiente poema de Yorgos Seferis (Mithistoríma 3), que evoca en cierta manera la relación de los griegos de hoy en día con la antigüedad:

Y caía en el sueño a medida que del sueño yo salía… Me desperté con esta cabeza de mármol en las manos que me agota los codos, no sé dónde apoyarla. Y caía en el sueño a medida que del sueño yo salía, así se unieron nuestras vidas y será muy difícil volver a separarlas.

Justo mientras recita sus últimas palabras la mujer contempla a un majestuoso centauro rojo (uno de los seres mitológicos griegos) que arroja una lanza luminosa (mientras el propio centauro avanza) con un recorrido paraboloide hacia una gran escultura antropomorfa que surge de forma súbita de en medio del lago… Se trata de una de las esculturas Cicládicas, que a su vez pertenece a la Civilización Cicládica; cultura que habitó gran parte de las islas del Egeo durante la primera edad de los metales (del IV milenio al III antes de Cristo). Las caras de estas esculturas marmóreas son como veis muy esquemáticas, con una forma geométrica y cuyo único rasgo suele ser una nariz también esquemática.

El centauro ve como surge esta gran escultura sobre la que se proyectan diferentes objetos poligonales, quizás aludiendo al lenguaje matemático, para poco después alzarse la escultura más alto todavía y deshacerse en pedazos, de forma que en su parte central vemos que aparece una escultura antropomorfa masculina; se trata de un torso de un kurós, una escultura de tipo arcaico que se documenta en la Grecia continental entre los siglos siglo VII y VI a.c. y que se caracteriza por tener una anatomía esquematizada y basarse en la ley de la frontalidad. Poco después, las piezas del kurós se deshacen y al separarse apreciamos un torso más perfecto, un torso de época clásica (siglo V d.c.), una escultura cuyos miembros no necesitan estar pegados al cuerpo y que posee una anatomía mejor estudiada y trabajada. 

De forma idéntica a lo que había pasado con anterioridad estas piezas también se separan y se colocan horizontalmente y van descendiendo poco a poco; la cámara enfoca nuevamente a la mujer, la cual ahora sonríe mientras observa el panorama, a la par que el Centauro eleva su mano derecha señalando a todas las piezas. Del centro surge ahora un cubo que se alza con un hombre atlético con el torso desnudo, situado en cuclillas sobre el objeto, y que también observa el panorama hasta que el cubo empieza a dar vueltas, momento en el que se yergue sobre él (representando un paso adelante en el conocimiento humano) y comienza a andar lentamente. Mientras esto sucede, las piezas de las esculturas se vuelven a alzar, y sobre ellas se proyectan diferentes imágenes; un ojo, unas células que se separan, niños de diferentes razas, un astronauta, una brújula, un cerebro visto con rayos x, una pareja haciendo danza contemporánea… Finalmente la música termina, el cubo vuelve a sumergirse en el centro del lago, y finalmente las piezas de las esculturas de forma delicada se posan sobre la superficie del lago.

Lo cierto es que no hace falta tener mucho conocimiento para apreciar la belleza de esta “Allegoria”, belleza que se ve reforzada por el uso que se hace adaptando el final de la 3ª Sinfonía de Gustav Mahler, la cual potencia los momentos de emotividad (emotividad que se palpa en el ambiente cuando el público empieza a aplaudir de forma evidente en no pocas ocasiones), pero también es cierto que todo tiene su porqué y una interpretación histórica. Comencemos por el final; las piezas de la escultura situadas sobre la superficie parece que evocan a las Islas Cícladas, donde se ha documentado una de las civilizaciones que habitaron Grecia más antiguas y que se corresponde con la primer escultura que vemos. Es decir, ahí nació el sueño, sueño que es el mundo griego, empleando para tal efecto un poema de Seferis (que es un autor del siglo XX, por cierto), un mundo el cual es la base del pensamiento occidental y por tanto del pensamiento contemporáneo y de los diferentes avances en todos los campos del saber. Es decir, lo que se pretende señalar es que Grecia es la base de la humanidad tal y como la conocemos. 

Al mismo tiempo, parece que se busca evocar un elemento que forma parte de muchas mitologías, y esto es el océano primigenio del cuál surge todo (océano que se referencia a través del lago artificial), un factor que en el mundo griego no se halla de forma diáfana, paradójicamente. Así, la mujer, que es la persona que sueña, y el centauro, quien propicia que se desencadene la creación, observan el transcurso del sueño que comienza en Grecia y que finalmente desemboca en nuestro mundo.

A mí esto siempre me tocado la fibra porque parte de mi vida la he dedicado al estudio del mundo antiguo, y aunque habrá gente que se dedique a otras culturas que, seguramente, pensará que esto es un poco chauvinista tampoco se puede negar que Grecia es una parte capital de lo que somos, para bien o para mal, y que es algo que no podemos negar.

En fin, no sé qué más puedo decir, creo que lo mejor que podéis hacer es ver el vídeo y sacar vuestras propias conclusiones más allá de lo que yo os pueda decir, aunque como ya he dicho, para mí este siempre será uno de mis vídeos favoritos de internet. Ζήτω η Ελλάδα!

sábado, 17 de febreiro de 2024

El PPdeG, Feijóo, y la Xunta: Relación parasitaria.

A lo largo de todos los años que he escrito en este blog, creo que lo que más recurrentemente me ha enervado ha sido concretamente una persona; Núñez Feijóo. En 2009 llegó a la Xunta por medio de una campaña no sucia, lo siguiente, infinitamente más que la campaña del PP este 23-J, una campaña trumpista (sí, antes de Trump), llena de acusaciones de las que después se olvidaron (y que casi nadie se ha acordado de verificar una vez llegó el PP a la Xunta). 

Miente, que algo queda. Había en juego muchos intereses económicos, porque es lo que pasa cuando quieres cambiar las estructuras de un lugar, algo en lo que quizás fueron demasiado ambiciosos en el bipartito y en lo que tuvieron que tener más mano izquierda, aunque a “toro pasado” es fácil decir esto. Por este motivo, cuando Feijóo fue investido presidente hay una foto muy ilustrativa, foto en la cual le vemos abrazado al todavía hoy presidente de Iberdrola, Sánchez Galán, que poco menos le entra a morro a Feijóo. No es para menos, Feijóo iba a echar abajo un plan eólico con contratos ya firmados para beneficiarle a él y a su empresa. Creo que la Xunta todavía sigue pagando indemnizaciones a día de hoy… 

Hay dos situaciones ilustrativas de mi círculo cercano que ilustran muy bien cómo era el ambiente el año que ganó Feijóo y de cómo influyó la propaganda y el marco mental que se fijó en la sociedad gallega, siendo estos dos ejemplos de dos personas que generalmente votan a la izquierda. Me acuerdo que mi pareja, por aquel entonces, cuando ya se supo el resultado, al poco, sonó el teléfono y era su madre, y se pusieron a hablar; después de los “¿cómo estás?” y demás preguntas de rigor, cuando comentaron las elecciones ella le dijo con suma indiferencia, “sí, parece que Nao está muy enfadado con el resultado”. Otra situación semejante fue la siguiente; charlando un día con una amigo mientras tomábamos unas cañas nos pusimos a hablar de política sin profundizar mucho, hasta que me dijo lo siguiente; “sí, porque el bipartito era un caos”. Recuerdo que cuando me soltó eso, cansado de escuchar ese mantra en personas de derechas, le respondí algo airado, “¿me quieres decir qué entiendes tú por caos?”. No me supo responder, solo dijo cosas poco concretas, las que leía en La Voz de Galicia o, ya después de que Feijóo llegase a la Xunta, escuchaba en TVG. El tema del bipartito PSdeG-BNG ha sido el conejo que Feijóo ha sacado de la chistera para justificar alguna situación con poco arreglo, porque lo cierto es que el PPdeG a día de hoy, casi 15 años después, todavía sigue con el mantra del bipartito y el caos.

Un poco estos dos ejemplos definen muy bien cómo respirar una una parte sustancial de Galicia. Son dos reacciones de indiferencia ante un cambio político que costó mucho conseguir, porque aquí siempre ha gobernado el PP o anteriormente AP (el PP antes de llamarse PP), salvo un paréntesis entre el 87 y el 89 con gobierno del PSdeG y Coalición Galega, y el periodo del bipartito (2005-2009) con gobierno de PSdeG y BNG. 

Y es que el PP en Galicia, más que en ninguna otra parte, tiene un sentido patrimonial del poder, es suyo, y si alguien “ocupa” ese puesto hará lo que haga falta por recuperar su puesto, porque ese es el orden natural de las cosas. Embarrará el campo lo que haga falta, y si hay que soltar trolas diciendo que un candidato maltrataba a su mujer siendo mentira, se dice, si hay que decir que los coches oficiales de la Xunta costaron un ojo de la cara y lo hizo el bipartito (cuando eran todos de época de Fraga), se dice, si hay que mentir diciendo que el bipartito te va a robar las tierras, se dice… 

En aquella campaña fue muy comentada otra foto; en esta ocasión del vicepresidente, Anxo Quintana, saliendo del yate de un empresario de la construcción, Jacinto Pérez. La foto no me acuerdo si la sacó ABC o La Voz de Galicia, pero corrió como la pólvora durante la campaña. Jacinto Pérez era uno de los principales sufragadores de Xornal, un periódico que pretendía competir con La Voz de Galicia, pero desde un punto de vista más progresista. Pues bien, el periódico siguió existiendo después de que perdiera la Xunta en 2009 el bipartito, pero una vez que ganó las generales el PP, en 2011, a Rajoy le faltó tiempo para llamarle y decirle que o cerraba el periódico o no iba a tener un puñetero contrato para construir en España mientras él fuese presidente… eso cuentan las crónicas. Se cargaron hasta las hemerotecas de internet porque cerraron la página prácticamente el día que anunciaron que cerraban. Por otra parte, paradójicamente, años después, cuando Feijóo se planteaba su salto a Madrid apareció en un medio conservador la famosa foto de Feijóo y Marcial Dorado (un narcotraficante) en un yate. 

Los mismos medios que señalaron a Anxo Quintana ahora dejaban que la foto hablara por sí sola, no quisieron hacer mucha más sangre. Y es que se cuenta que fue una rival de Feijóo, Soraya Sáez de Santamaría (vicepresidente con Rajoy), la que filtró la foto para que Feijóo no le hiciese sombra y se quedase en Galicia. Y lo cierto es que se habló en Madrid mucho de la foto, pero en Galicia la cosa fue distinta; y es que en Galicia no hay prensa, hay un NODO informativo. Las cabeceras de las siete ciudades son deficitarias, y se nutren en gran medida con los fondos de la Xunta, los cuales a priori están destinados para aquellas cabeceras que usen más el gallego… cosa que apenas cumple alguna. La diferencia de la línea editorial de TVG y esos periódicos es casi inexistente; hemos tenido casi 15 años de panegíricos dedicados a Feijóo, algo que ni en época de Fraga se hizo de forma tan descarada. Por otra parte, en este aspecto destaca La Voz de Galicia, el periódico más vendido de Galicia y una suerte de portavoz de la Xunta de facto. La transformación es evidente, dado que ha pasado de ser un periódico que antes daba voz a toda la sociedad gallega a convertirse en un medio sumamente parcial y que a día de hoy ya no engaña a nadie, porque cada año se escoraba más y más a lo que es hoy en día; una farsa.

Como ya avanzamos, su línea editorial poco se diferencia de TVG, que a día de hoy solamente tiene en la práctica como elemento diferenciador su obsesión por poner orquestas y fiestas. De todas formas, cuanto tienen que dar caña y seguir la línea del partido la dan. Os pongo un ejemplo ilustrativo; esta semana, Marta Darriba (la presentadora estrella del “telexornal” mediodía, el telediario del mediodía) empezaba atacando al BNG y comparándolo con ETA, un hecho en el que La Voz de Galicia ha insistido varios días también, coincidiendo con la estrategia del PP de forma bastante flagrante. 

Pero, ha sido algo puntual, porque nuevamente han intentado retomar lo que ha sido la tónica de estas últimas semanas; aquí no pasa nada, la táctica del PP desde 2012 cada vez que hay elecciones a la Xunta. Pero sobre todo, se ha buscado ocultar la campaña por lo sucedido en el desastroso debate de Rueda al principio de la misma, siendo paradójicamente Marta Darriba una de las moderadoras (barriendo para “casa” de manera evidente, por cierto, puesto que Rueda podía interrumpir siempre y los demás eran reprendidos si lo hacían). Con todo, no a todo el mundo le gusta ser un estómago agradecido, como a ella, y desde hace varios años muchos trabajadores se manifiestan cada viernes contra la manipulación flagrante que existe, habiendo relegado a trabajadores a puestos marginales cuando estaban en programas de máxima audiencia si estos eran ariscos contra el “manual”, llegando a sufrir hace varios años dicha penalización los dos principales presentadores del “telexornal”. Llevan 300 “venres negros” protestando los trabajadores de CRTVG; echad cuentas de cuántos años significa eso… 

Esta es la Galicia de Feijóo, una Galicia en la que sí, no existe el extremismo de los lugares más cañís como Madrid o Castilla y León, porque aquí no hay Vox que valga, pero aquí está todo “atado y bien atado”. Porque sí, Galicia es conservadora, pero el gallego en todo caso es español a su manera, y de hecho desde hace siglos cuando emigraba nunca decía que era español, decía que era gallego, no por un afán de diferenciación, sino porque la identidad gallega es muy marcada, es secular, y por ese motivo el PP en la campaña de la Xunta nunca ha querido la presencia de líderes estatales, hasta esta campaña, y paradójicamente ese hecho puede coincidir con la llegada de una presidente nacionalista a la Xunta… Por otra parte, hay que pensar que Fraga se hizo presidente de la Xunta con un discurso galeguista, no centralista, y elogiando a Castelao, pensador del cual vetó un homenaje cuando era ministro franquista… Bueno, eso, y tampoco se puede olvidar el viaje que él hizo a la Cuba invitado por Fidel Castro (dictador comunista de la isla) y el que hizo el propio Castro a Galicia de su mano… 

La galleguidad es difícil de entender para la gente de fuera, los castellanos (aunque estemos cerca geográficamente de ellos son lo más opuesto a nosotros en forma de ser y pensamiento), por ejemplo, dicen que ni subimos ni bajamos, y yo cuando escucho eso siempre les digo que ellos son unos más bordes que una esquina, y que nosotros no. De hecho, me hace gracia la cantidad de periodistas que cubren la realidad política del congreso-senado y de la Comunidad de Madrid, en general, y que estos días intentan explicarnos a los gallegos qué pasa en Galicia… Fallan más que una escopeta de feria, porque el contexto gallego no se ve afectado por temas como la “amnistía”, no, incluso habrá votantes del PP de aquí que les parecerá necesaria, estoy seguro. La gente cuando vota a la Xunta vota a la Xunta, no al Congreso, como puede pasar en otras partes. Galicia no es cañí. Lo usual para comprender la realidad gallega es preguntarle a los periodistas de aquí, y según se comenta, eso ni si lo plantean; ponen el filtro M-30 y a tomar por culo. Un poco hacen también los catalanes, pero ni de lejos con la misma intensidad, porque parece que estos sí que han preguntado más a los profesionales de aquí.

Lo que más me revienta es que en estos casi 15 años los medios de “izquierda” capitalinos han pasado de Galicia como de la mierda, han comprado el relato de Feijóo-moderado sin pestañear, y no se han preocupado por lo que hacía. De hecho, en época de Casado lo contraponían a él, para señalar que este era un extremista en comparación con Feijóo… vaya golpe de realidad se han pegado. De todas formas, de alguna manera consideraban que estaba bien que Feijóo estuviera aquí ganando mayoría absoluta tras mayoría absoluta. Qué pasa, que tras 15 años de degradar poco a poco pero de manera continuada los servicios públicos la situación se resiente (Galicia es un país envejecido, además), y, desde la perspectiva capitalina, por otra parte el hecho de que Feijóo lleve dos años en Madrid ha implicado que, claro, haya puesto en práctica las mismas tácticas que antes ponía aquí, las mismas que, se conoce, a El País o El Diario le parecían nimiedades (cosas de gallegos, quizás), pero la cosa cambia cuando toca sufrirlas en la Villa y Corte… 

Galicia, en fin, era una pieza importante para esos medios, supongo, quiero decir, era importante que no se convirtiera en Euskadi o Cataluña, una pieza de caza, si lo preferís, por eso en la primera campaña que ganó Feijóo en 2009 El País y la SER miraron para otro lado ante los ataques salvajes y falaces contra el bipartito. Lo que pasa es que ahora la situación no es la misma, y desde Ferraz ven necesario que el PP pierda la Xunta, sean ellos segundos o terceros, les da igual. De hecho, no es extraño que FAES (una suerte de centro de estrategia política de la derecha) diga esto del PSOE; “¿es patriótico arriesgar el gobierno de la única comunidad sustraída al proyecto desnacionalizador del saoberanismo?”. 

Eso es lo que somos para la intelectualidad política de Madrid, pero las cosas han cambiado por una mutación de estrategia en la izquierda capitalina; por ese motivo, ahora toda la prensa de Madrid (inclusive la de izquierdas) se vuelca en esta campaña, y también es cierto que por primera vez hay una candidata que ha sabido ilusionar, aunque prefiriría que el BNG fuese más transversal de lo que es ahora, pero bueno, no estamos para ponernos estupendos. La cosa ha cambiado porque durante esta campaña han pasado cosas, y a partir de la primera reelección de Feijóo en Galicia antes en las campañas lo que se buscaba es que no pasara nada para que la gente votase lo de siempre y la izquierda se abstuviese conscientes de que votar era casi tontería, pero esta vez han pasado “cositas”, y por primera vez desde 2005 hay ilusión por cambiar las cosas.

Si mañana el PP no consigue la absoluta y los diputados que saque el trastornado y trumpista de Jácome no sirven para que la alcance me sentiré como Frodo cuando le dice a Sam después de que se destruyera el Anillo Único, “se acabó, se ha ido”… Ya simplemente por ver cómo sufre el PPdeG habrán valido la pena estas dos semanas. “Quen ten cú ten medo”, como decimos en Galicia (“quien tiene culo tiene miedo).