No me puedo creer que hayan pasado ya diez años de aquel 16 de julio de 2003, os digo de verdad que no me lo puedo creer... aquel día sinceramente, fue uno de los más importantes de mi vida, uno de esos que te marcan y no solamente porque vayas a ver a tu grupo favorito, o a uno de ellos mejor dicho, no, fue por algo mucho más importante que aquello.
Recuerdo haberme enterado en los ordenadores de mi facultad en Santiago de la noticia; Radiohead actuarían en Las Ventas en una única fecha ya no solo en España, sino toda la península. De aquellas mi colega Fresne (se parece a un antiguo jugador del Atlético de Madrid, Roberto Fresnedoso) era mi compañero de frikismo extremo musical, íbamos a la Nao Berlin y nos lo pasábamos de puta madre con otra gente que conocíamos. Aunque él siempre ha sido más del rollo Fatboy Slim, Chemical Brothers, Massive Attack, o los Primal Scream más electrónicos, le dije que el concierto de Radiohead le iba a flipar (y de hecho así fue). Y no sé cómo, le convencí. Pero aún con todo, en sus momentos de dudas, yo me dije a mí mismo, y a él después, que aunque él no fuese iría de todas todas. Así que me fui a la extinta tienda de Tipo en Santiago, que era dónde vendían las entradas por allá, y nada, la compré. Cuando el dueño la imprimió y me la dio en la mano, me empezó a temblar ligeramente el cuerpo, fue algo no sé... El hecho de que hubiera comprado la entrada fue lo que convenció a mi colega de comprar la suya a su vez, mi determinación supongo que fue la clave. (recuerdo una vez que hablamos sobre cómo llegamos a ir, y de lo que opinaba sobre Radiohead ahora que los conocía más, y me dijo; "eres un cabrón, tienes un gusto cojonudo para la la música". Yo lo dije que no sabia si lo tenía, pero que era mi gusto xD El la verdad es que sí que tiene muy buen gusto musical, el jodío, bajo mi punto de vista)
Por aquellas estaba acabando segundo de carrera, era un pipiolo, una de las personas más despistadas y empanadas que os podáis imaginar, vivía en mi mundo, completamente. Hacia el final de COU me empecé a interesar más por Radiohead, por aquella melancolía que materializaba en canciones cosas que yo era incapaz de describir pero que sentía... y no solo melancolía, también otro tipo de emociones. Pero lo que más me impactaba era la fuerza que tenían ciertos temas que poseían una melodía preciosa pero que a su vez tenían una letra ciertamente triste, como Nice Dream o No Surprises, dos canciones con las que me obsesioné de manera increíble. En parte así es la vida, tiene una letra triste, pero una melodía preciosa para compensarla. ¿Dónde habían estado esas canciones toda mi vida? Aquello derivó en tener la determinación certera de que no saldría con ninguna tía que no le gustara Radiohead (recuerdo una vez a una chica con la que estuve ligando al principio de aquel curso, que le había preguntado si le gustaba Radiohead, y me dijo "Muchísimo, y además Thom Yorke me pone muchísimo"... excluyendo la última parte que me la traía al pairo le dije "Dónde has estado toda mi vida???? xD) o que no le pudiera llegar a gustar; era imposible que pudiera tener nada que ver con nadie sin que sintiera algo parecido a lo que yo sentía... Aunque ya no soy tan talibán, sí que sigo creyendo que si conoces a una chica con un gusto similar al tuyo y te gusta, no lo dudes.
Huelga decir que yo estaba muy perdido, pero esos chavales de Oxford en cierto grado hicieron que comenzara a despertar, a abrirme a cierto tipo de temáticas que jamás hubiera pensado (a pesar de estar triste muchas veces me mostraba alegre, porque no me salía estar triste con los demás), a ser más sincero conmigo mismo, y a conocer más música, muchísima música interesante.
Bueno, dicho todo este melodrama, la cuestión es que el mismo día del concierto nos pillamos un autobús mi colega y yo, cagados un poco de miedo porque íbamos a la "gran ciudad", dos chavalitos de Ourense... allá fuimos con temor a ver si nos perdíamos (menudos dos empanados que eramos además...), llegamos, nos acercamos en metro a la plaza de toros, fuimos al Día a pillar bebida para hacer kalimotxo en un parque cercano, en mi caso por primera vez en años después de haberme sentado fatal un día de verano de hacia varios años (pero supongo que el hecho de estar tan feliz pudo con todo y mi estómago pasó por el aro), y después entramos dentro, hacia las seis. Se veía en la cara de la gente la emoción, me paraba con mucha gente a hablar y todos estaban como yo, que no se creían que los íbamos a ver. A pesar de que Low hicieron de teloneros de puta madre, todo el mundo estaba deseando que acabaran. Eso sí, con el calor que hacía la gente tiraba cerveza así alegremente para refrescar... también me acuerdo de una pelota de playa enorme que fue rulando de mano en mano. La espera fue tensa, pero divertida.
Acabado el concierto de Low la espera se hizo más y más larga... hasta que de pronto aparecen ellos, con dos tambores adicionales los dos guitarristas, y en esto que comienzan los primeros acordes de There There... la gente empezó a chillar como posesa, yo incluido, y allí estaban en carne y hueso, sonriendo ante tal efusivo recibimiento. Comienza la canción de manera potente, avanzaba, avanzaba, hasta que llegó la parte en la que decía aquello de "Why so green, and lonely? Heaven sent you to me, to me, to me...", y cuando comienza el break que cambia el ritmo me sorprendió un fogonazo de luz. Cuando me quise dar cuenta, todo dios estaba votando como auténticos posesos (se me olvidó decir que estaba en la arena), y cuando reaccioné me puse a votar también gritando entre alguna lagrima de alegría "We are accidents, wating, wating, TO HAPPEN!!!!". Catarsis pura y dura, oigan...
Sinceramente, si tuviera que escoger diez momentos de mi vida, éste sería uno de ellos. Jamás pensé que algo que sentía tan mío, solo mío, como si nadie me entendiera, fuera compartido con tanta pasión por tanta gente; todavía me estremece cuando lo recuerdo, aunque esbozando una sonrisa de oreja a oreja, porque aquello fue la felicidad absoluta :) Los bises (hubo dos) se pedían como cuando se está jugando un partido de copa y en los momentos previos a que se proclame el ganador la afición se pone a gritar como posesa "OÉ, OÉ, OÉ, OÉ". Jamás en mi vida fui a un concierto donde los bises se pidieran con tal estruendo, jamás he ido a un concierto indie donde la gente cantara las canciones con tanta determinación y potencia, jamás he visto a tanta gente emocionada y hasta llorando...
Por lo demás el concierto fue increíble, tocaron cosas tan buenas como Talk Show Host, Pyramid Song, The Nationa Anthem, Climbing Up the Walls, My Iron Lung, Everything in its Right Place, y sobre todo tres versiones increíbles de Street Spirit, True Love Waits, y sobre todo No Surprises, con la que simplemente me cubrí la cara con las manos al principio porque no me la esperaba... De todas formas el concierto me quedó cojo, porque no escuché How To Dissapear Completeley (mi canción favorita por aquel entonces), pero visto lo visto, ahora con perspectiva, casi mejor porque igual me venía abajo
Ningún concierto me ha vuelto a marcar tanto, en parte porque tenía 20 años para 21, si mal no recuerdo, y a esa edad este tipo de cosas te marcan más. Ahora tengo miedo de volver a algún concierto de Radiohead por si no está a la altura, porque en la etapa del Hail to The Thief, eran unos salvajes en concierto. Mucha gente que había ido al de Barcelona de la gira de Ok Computer me comentó que no le llegó a la suela de los zapatos en comparación con éste (y mira que me hablaron genial de aquel concierto). Fue sin duda el mejor momento para verlos, y es una de esas cosas que me han marcado para siempre. De todas formas todavía recuerdo a mi madre toda nerviosa diciéndome cuando me marchaba por la puerta, "¿no sé por qué te dejo marchar? muerta de miedo pensando que me pudiera pasar algo. Pero en fin, al ser el pequeño de los hombres creo que siempre ha tenido miedo de que me hiciera mayor e hiciera cosas que demostraran que ya no era tan pequeño. Hoy recuerdo ese momento con bastante sorna la verdad xD
Vaya, no pretendía que fuera un post tan como me ha salido, y sobre todo tan largo, pero bueno, como ya dije alguna vez, lejos de deprimirme, Radiohead me han hecho consciente de lo que sentía cuando yo quería ocultarlo. Han sido una terapia en cierta manera, y me parece curioso, es como si crecieran conmigo. Desde Hail to The Thief, y sobre todo desde In Rainbows las letras ya no son tan autocomplacientes, ni las referidas a las mujeres, ni las relacionadas con el mundo (aunque más que tener letras autocomplacientes, describen como nadie cómo es nuestra sociedad "postmoderna" occidental, como nadie). Uno aprende a no quejarse tanto de sus desgracias, y a ver las cosas de una manera más global. La autocomplaciencia es mala por sistema, aunque de cuando en cuando está bien poderse quejar ante alguien que te entienda y te pueda hacer sentir bien.
En fin, perdón por la chapa, pero tenía que recordar de alguna manera aquel día :)
PD:
Me he acordado de este momento de "culturilla general" de Big Bang Theory bastante curioso...