sábado, 24 de decembro de 2011

Felix Natali Invicti!


Mas también el Señor nació en invierno, el 24/25 del mes de diciembre, cuando las olivas maduras se prensan, para que salga la unción, es decir el crisma. Pero ese día lo denominan también la Natividad del invencible ¿Y quién es tan invicto como Nuestro Señor que sometió y venció a la muerte? O lo llaman Natividad del SOL, aludiendo al Sol de Justicia de que habló el profeta Malaquías; El señor de la luz, el creador y árbitro de las noches, a quien el profeta denomino SOL DE JUSTICIA.

Anónimo, De Solstitiis et Aequinoctiis, siglo V d.c.

Sea lo que sea que se celebre en estas fechas, que haya salud y que las disfrutéis bien :)

xoves, 22 de decembro de 2011

El cadáver egipcio que hablaba...


Acababa de salir la Luna, que iluminaba todo el contorno con su blanca luz, pues era el tercer día de luna llena. Calasiris, viejo y cansado del camino, se durmió; Cariclea a quien las prolongadas preocupaciones quitaban el sueño, fue testigo de una escena impura, pero habitual entre las mujeres egipcias. En efecto, la vieja, creyendo que nadie la molestaría y que podría actuar con tranquilidad porque nadie la observaba cayó primero una joya y luego prendió dos piras, en medio de las cuales colocó el cadáver de su hijo. Sacó a continuación de una trébede que había a su lado una copa de arcilla llena de miel y la vertió sobre la hoya; hizo luego otra libación con otra de leche y finalmente una tercera de vino. Después cogió un pastel de manteca que tenía forma de hombre y tras coronarlo con laurel e hinojo lo echó también en la hoya. Acto seguido tomó una espada y, entre convulsiones frenéticas, propias de un poseso, dirigió a la Luna ciertos hechizos en lengua barbara y extranjera, se hizo una incisión el el brazo, se enjugó la sangre con una rama de laurel y roció con ella la pira. Después de algunas otras prácticas, igualmente portentosas, se inclinó sobre el cadáver de su hijo, lo conjuró con ciertas fórmulas mágicas pronunciadas al oído, le despertó y le obligó con sus brujerías a ponerse de pie. Cariclea, que ni al principio había estado espiando sin temor, sintió entonces un estremecimiento de terror y, espantada ante tales prodigios extraordinarios, despertó a Calasiris para que también él pudiera presenciar estos hechos. Como estaba en la oscuridad, no podían ser vistos, pero observaban con claridad lo que ocurría a la luz de la luna y de la pira; tampoco estaban lejos, de manera que podía oír lo que la vieja decía, pues ahora preguntaba en voz más alta al cadáver. Y lo que le preguntaba era si su hermano, el hijo que todavía le quedaba a ella, regresaría sano y salvo. El no respondió nada pero hizo una señal de asentimiento con la cabeza, que su madre podría interpretar de acuerdo con sus esperanzas; seguidamente, se desplomó tendido de bruces. Ella hizo girar su cuerpo, poniéndolo boca arriba, e insistió en su pregunta pero en términos ahora, al parecer, más violentos y conminatorios; pronunciaba de nuevo en sus oídos numerosos hechizos y se lanzaba espada en su mano alternativamente hacía la pira y hacía la hoya, hasta que logró que de nuevo se incorporara. Una vez él de pie, volvió a interrogarle acerca de lo mismo, constriñéndole a que declara con toda claridad su vaticinio, no sólo con movimientos de cabeza, sino de palabra también.

[...] Mientras todavía hablaba, el cadáver con un mormullo grave y siniestro que parecía salir de las profundidades de la tierra o del abismo de una caverna declaró:

Al principio, madre, he tenido piedad de ti, aunque quebrantabas la ley de la humana naturaleza y violentabas los sagrados ordenamientos de las Parcas. He soportado también verte mover lo inmutable con tus brujerías, sólo porque pervive aún entre los muertos un cierto respeto por los padres. Más, ya que incluso ese principio quieres, en lo que a ti concierne, destruir y no s´lo has realizado al conmienzo actos imíos, sino que has llegado ya a una maldad nefanda y sin límites, al forzar a un cadáver primero a ponerse en pie y responderte con un movimiento de cabeza, y luego también a hablar, descuidando mis honras fúnebres e impidiendo a mi alma que se reúna con las demás, sin pensar más que en servirte de mí como un instrumento, escucha lo que antes procuraba no revelarte. Ni tu hijo regresará sano y salvo, ni escaprás tú de una muerte violenta mediante un arma. Has pasado tu vida dedicada a tales ofensa sacrílegas, y por eso tendrás que arrastrar bien pronto el violento final reservado para todos los que hacen como tú. Además ni siquiera tuviste la precaución de celebrar estos abominables misterios en la soledad, el silencio y la sombra. sino que has osado practicar tu exorcismo con los destinos de los muertos en presencia de unos testigos como los que hay ahora. Uno es un sacerdote -esto no es lo peor, porque es sabio, como para poner un sello de silencia en su boca y no revelar nunca nada, y además amigo de los dioses. Su aparición, si se da prisa, evitará y pondrá fin al sanguinario combate de sus hijos, justo en el momento en que ellos, ya armados, estén apunto de darse muerte en singular combate. Pero lo que es más grave es que también una muchacha oiga y sea testigo presencial de todo esto; una pobre mujercita arrastrada por los torbellinos del amor, que vaga por toda la tierra, por decirlo así, en busca de su amado, con quien después de mil fatigas y mil peligros compartirá en los confines extremos de la tierra el relumbrante destino de una reina.

Dicho esto, se desplomó y quedó tendido en tierra. La vieja comprendió que eran los extranjeros quienes habían estado observando y, tal y como estaban armada con la espada y loca de furia, se lanzó contra ellos y se precipitó a buscarlos por entre los cadáveres. Sospechaba que se habían ocultado entre los muertos y llevaba intención de matarlo si los encontraba, como si ellos hubieran espiado sus actos de brujería con un insidioso propósito de conseguir el efecto contrario. La cólera, mientras indagaba entre los cadáveres, la cegaba, y así, sin darse cuenta, el trozo de una lanza rota que estaba en punta se le clavó en la ingle, y le atravesó de parte a parte. Cayó muerta, cumpliendo con tanta prontitud el justo castigo vaticinado por su hijo
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Tegenes y Cariclea VI, 14-15.

sábado, 10 de decembro de 2011

El largo camino de un doctorando...


Está es la tragicomedia que vive este masoca, vamos yo mismo ¿¿¿¿Cómo meterte a hacer una tesis doctoral si igual no encuentras curro???? Sarna con gusto ya se sabe, pero en fin la otra opción es el paro así que a engañarse toca juas. Las pocas diferencias que hay con el vídeo son por ejemplo que uno no tengo taquilla ni silla propia en el departamento, para más inri hago la tesis sin beca, y que yo soy de letras leñe!!! Pues eso, que "me hago doctor", laralalááááááááááá. Mosoquismo power!!!!

Antes de que me toméis por loco tengo que advertir que sí tengo vocación, aunque también soy bastante vago por momentos, pero en fin mi director está contento con lo que pretendo hacer, aunque me dice que requiere muchííííísimo curro. Pero en fin, a veces me pasa como a Miguel Ángel, aviso ya comienzo a desbarrar, cuando decía que él no esculpía sólo sacaba lo que le sobraba a la escultura, pues yo igual; tengo la sensación de que cuanto más leo las fuentes que estoy trabajando las cosas cuadran de una manera increíble sin que yo me percate en un principio, como me decía una chica hace un tiempo "no puedes parar de crear".

mércores, 7 de decembro de 2011

sábado, 3 de decembro de 2011

Cariclea


Cuando apareció la hija de la mañana, la aurora de rosados dedos, como habría dicho Homero, y cuando salió del templo de Ártemis la bella y sagaz Cariclea, sólo entonces nos dimos cuenta de que no era invencible Teágenes, sino que podía ser derrotado; aunque eso sí, únicamente por el hecho de que una belleza femenina en toda su pureza es más seductora que la del que se juzgue primero entre los hombres. Iba ella montada en una carroza cubierta conducida por una yunta de bueyes blancos, llevaba puesta una túnica purpúrea que le cubría hasta los pies, enteramente bordada de rayos de oro y sujeta a la altura del pecho con un ceñidor. El artista que lo había fabricado había desplegado todas sus artes en este cinturón, y ni creo que antes haya hecho otro semejante, ni creo que después habrá podido igualarlo. Había representado dos serpientes con la cola enrollada en la espalda de la muchacha; había hecho pasar sus cuellos por debajo de los senos, y los había entrelazado en un complejo nudo, dejando que las cabezas sobresalieran de la lazada, de manera que formasen el resto del cinturón, que quedaba colgando a cada lado. Se hubiera podido decir que las culebras no es que pareciesen reptar, sino que reptaban realmente. No infundían temor por su aspecto salvaje y cruel, sino que estaban sumidas en un lánguido sopor, como adormecidas de placer en el pecho de la muchacha. La materia de que estaban fabricadas era el oro, pero eran de color oscuro, pues el oro estaba artísticamente bruñido, con el fin de que lo negreante mezclado con lo rubio produjera la impresión de la aspereza y de los reflejos cambiantes de las escamas. Así era el ceñidor de la muchacha. En cuanto al pelo, ni estaba totalmente trenzado ni totalmente suelto; la mayor parte, es decir, la que caía bajo el cuello, se ondulaba sobre los hombros y la espalda; la parte alta de la cabeza y de la frente estaba sujeta con retoños tiernos de laurel que formaban una diadema para su pelo rosado y rubio como el Sol, y que impedían que el viento los afease o descompusiese. Llevaba en la mano izquierda un arco dorado, y una aliaba pendía de su hombro derecho. En la otra mano tenía una antorcha encendida; aun así, el resplandor que salía de sus ojos iluminaba más que el de la tea.

Heliodoro de Emesa, Teágenes y Cariclea., III, 4-6.

De vez en cuando, trabajando uno se encuentra con relatos como éste. No es un libro para todo el mundo, ascetismo pagano y mitología en vena, pero es un gran libro.

luns, 28 de novembro de 2011

Allí me colé y en tu fiesta me planté...


La organización del Primavera Club es un poco rara de cojones, y en fin, cómo hay días que puedes conseguir entradas sueltas y otros días no y además no te avisan al respecto... En fin, yo quería ver a Girls como fuera, hacía tiempo que no tarareaba tantas canciones de un grupo de nuevo cuño por la calle, además esa mezcla que da como resultado el juego de escribir canciones con letras agridulces y música con pinceladas de los años sesenta californianos funciona muy bien. El poder verlos se lo debo a un colega y un canje un poco raro que hicimos con su pulsera de los conciertos. Por cierto, VIVA EL CELO! nunca sabes cuándo lo vas a necesitar.

Pocas veces me he sentido tan identificado con la letra de una canción; cuando la descubrí hace un par de años, en uno de mis múltiples viajes en autobús, me quedé ojiplático al escuchar una letra tan cercana a lo que uno siente no pocas veces, y una melodía preciosa.


I'm sick and tired of the way that I feel
I'm sick of dreaming and it's never for real
I'm all alone with my deep thoughts
I'm all alone with my heartache and my good intentions

I work to eat and drink and sleep just to live
Feels like I'm never getting back what I give
I've got a sad song in my sweet heart
And all I really ever need is some love and attention

And I don't want to cry my whole life through
I want to do some laughing too
So come on, come on, come on, come on, laugh with me
And I don't want to die without shaking up a leg or two
Yeah, I want to do some dancing too
So come on, come on, come on, come on, dance with me

Sometimes you've just got to make it for yourself
Sometimes, sugar, it just takes someone else
Sometimes you've just got to make it for yourself
Sometimes, baby, you just need someone else

And I don't want to cry my whole life through
I want to do some laughing too
So come on, come on, come on, come on, laugh with me
And I don't want to die without shaking up a leg or two
Yeah, I want to do some dancing too
So come on, come on, come on, come on, dance with me

Sometimes you've just got to make it for yourself
Sometimes, honey, it just takes someone else
Sometimes you've just got to make it for yourself
Sometimes, darling, you just need someone else

And I don't want to cry my whole life through
I want to do some laughing too
So come on, come on, come on, come on, laugh with me
And I don't want to die without shaking up a leg or two
Yeah, I want to do some dancing too
So come on, come on, come on, come on, dance with me

martes, 22 de novembro de 2011