domingo, 21 de noviembre de 2010

El círculo


*Aviso: si no tenéis ganas de leer todo este rollo id directamente a los tres últimos párrafos y al video (contiene los 10 primeros minutos de Ágora, y ved la mitad).

Señoras y señores, niños y gusanos y cosas deleznables como los asiduos asistentes a Riazor; mi amenaza se ha cumplido, aquí está la segunda parte de mi post rayante: El Círculo.

Si os queréis flagelar con la primera parte aquí tenéis el enlace, pero la verdad es que podría resumirse de manera sencilla diciendo que para los antiguos, personas que vivieron en la Edad Antigua, el mundo no tenía ni principio ni fin, todos los acontecimientos se repetían una y otra vez, de la misma manera que ese destino estaba escrito en las estrellas. Cualquier persona no sería buena por sus experiencias sino más bien por su fecha nacimiento, dado que ese día en concreto los astros estaban alineados de una determinada manera. Estos acontecimientos eran estudiados por los astrólogos, que no astrónomos, mediante la observación de las estrellas, y mediante el horóscopo, siendo ambas cosas de origen semita. Su desarrollo proviene sin duda de Babilonia y posteriormente de la Alejandría grecorromana.

Por el contrario el cristianismo creía en un tiempo lineal, todo tiene un principio y un fin, y desarrollaron de manera mucho más dramática el género apocalíptico semita, y el concepto de juicio final y el mesías persa (si de chorra me leyera algún teólogo o algún historiador de la antigüedad procristiano me dirá ¿qué fue antes el huevo o la gallina? Yo aquí me alineo con los especialistas en Persia). Es decir, habría un fin de los tiempos que pondría punto y final para siempre a lo que observamos con nuestros ojos; allí habría un juicio.

Si todavía seguís leyendo quedaros con esto, paganos círculo, cristianos línea. El círculo en la antigüedad era concebido como la figura perfecta porque dentro de ella existían todas las demás y necesariamente el movimiento perfecto debía ser en círculo. Cicerón ya lo decía:

Vosotros aseguráis que el cono, el cilindro y la pirámide superan en belleza a la esfera. Si estas figuras fueran las más hermosas, tan sólo sería en apariencia. Pero yo niego incluso eso. ¿Qué hay más hermoso que la figura que en sí misma encierra a todas las demás, que no ofrece ninguna aspereza, ni forma basta, ni vacíos angulosos, sinuosidades, protuberancias, o ahuecamientos? Hay dos formas que superan a todas las demás. Entre los sólidos, es el globo (tal es el sentido del término Sphïra). Entre las figuras planas, es el círculo o el orbe (el Kuklos de los griegos). (...)¿No podéis comprender que un movimiento tan igual, un orden tan constante como el del universo, precisa necesariamente de una figura esférica?

Si bien ellos pensaban en un movimiento circular, creían que los astros se movían de manera circular, a diferencia de nosotros sentían que era la tierra el centro del universo, cuya fuerza atraía al Sol, la Luna y a los siete planetas de nuestro sistema solar. Por esa razón al pobre de Aristarco de Samos lo procesaron, tuvo la ocurrencia de decir durante el siglo III a.c., dos siglos antes de Cicerón, que realmente era la tierra la que giraba alrededor del Sol.

¿Qué hay más redondo y perfecto que el Sol ante nuestros ojos? Adorado por todas las culturas, símbolo de la fertilidad y regenerador de todas las cosas; por el contrario la Luna es la abanderada de la oscuridad, de la magia, de lo prohibido e incontrolable. La noche es el momento total de la incertidumbre, los poderes mágicos son mucho más potentes e intensos. En la mitología egipcia todas las noches el Sol visible, Ra, tenía que luchar contra la serpiente Apofis durante su camino nocturno de en dirección al este, desandando lo recorrido por la mañana en el inframundo; de esta manera llegaría al punto de partida, completando así un camino circular, del día anterior: el amanecer, que representaba la victoria cotidiana del Sol sobre la oscuridad de manera que aquello era celebrado por los fieles: su dios había ganado a la muerte, al inframundo, y por esa razón los eclipses les acojonaban tanto a los antiguo. La Luna encarna lo húmedo, el Sol lo seco; si sois un poco avispados para estas cosas ya habréis captado el mensaje: la Luna es una mujer, el Sol es un hombre.


Ra enfrentándose a Apofis

Dentro de un mundo en el que todo está escrito, en el que nuestro destino ha sido establecido mucho antes de que nazcamos, conforme la creencia en la astrología se intensificaba la magia cada vez era más vista como algo maléfico, que intentaba cambiar el orden cósmico de las cosas, siendo el soberano de turno muchas veces el garante de ese orden. Esto no quiere decir que no se practicara, pero ya no era bien vista por todos los paganos.

Tenían una fe ciega en los caldeos, especialistas en astrología. Se te podía caer el pelo si intentabas saber el horóscopo de un rey/emperador o si acudías a un oráculo para saber lo mismo, porque era tal la creencia de los reyes griegos y de los emperadores romanos en él que el saber lo que decía implicaba la posibilidad de poder conocer la fecha de la muerte del emperador. A Adriano le predijeron en la fuente castalia que iba a ser emperador de una manera un tanto difusa, así de jodíos eran los/as sacerdotes de los oráculos (por ejemplo en Delfos cogían a una tía impresionante y virgen, y la drogaban hasta las trancas para que entrara en trance; sus mensajes los podías interpretar como quisieras); cuando fue emperador se cargó aquel oráculo para que nadie hiciera lo que hizo él…

La astrología era una ciencia exacta, y se basaba en el conocimiento de los movimientos de los planetas y del astro rey, sus conjunciones, los eclipses, cuándo comenzaban los solsticios y los equinoccios... Se establecían eras según el signo astrológico, por ejemplo la mayor parte de la antigüedad fue la edad de Tauro, mientras que el comienzo de nuestra era la de Piscis. El toro, tauro, es un animal fundamental para los sacrificios en el paganismo clásico, forma parte por ejemplo del culto a Mitra, en Mesopotamia podríamos hacer referencia al becerro de oro bíblico, o en Egipto a Apis.


Sol en la esquina superior izquierda, Luna en la derecha, y en el centro Mitra matando al toro primigenio


Los cristianos tampoco se libran de la astrología: Piscis, los peces, es el símbolo por antonomasia del cristianismo antiguo. Otro ejemplo, ¿por qué 12 apóstoles? Contad y a ver si no os salen 12 signos del zodíaco; además después de Judas ¿qué más daría si fueran 11 solamente? Ya pero tuvo que aparecer San Pablo para redondear la cifra... Vale, son elucubraciones que muchos igual no se tragan, pero conforme uno va sabiendo más sobre la época ve que la astrología lo impregna todo, y me parece que hay demasiados signos cristianos con cierta simbología astrológica.

¿Pero los paganos no adoraban a muchos dioses y todo eso? y alguno que sepa más incluso me dirá ¡Pero si el Sol era un mierda en el panteón grecolatino! Jejeje, sí, pero en fin eso lo dejaremos para otro post que publicaré aunque nadie comente en éste que va ser lo más probable.

El Sol era objeto de adoración, devoción, y estudio, porque era el padre de todas las cosas, el destino de las almas. Ahora mismo se me viene a la cabeza un, por decirlo de alguna manera, epitafio que dedico el emperador Adriano, siglo II d.c., a su alma:

Animula, vagula, blandula
Hospes comesque corporis
Quae nunc abibis in loca
Pallidula, rigida, nudula,
Nec, ut soles, dabis iocos..
.

Pequeña alma, blanda, errante
Huésped y compañera del cuerpo
¿Dónde morarás ahora
Pálida, rígida, desnuda
Incapaz de jugar como antes...?


Toda esa problemática sobre el más allá pagano la dejaremos para más adelante, pero digamos que si bien al principio en Grecia y Roma no se preocupaban mucho por el más allá, lo que refleja Adriano es que ya comienza a haber un interés por otro mundo. Adriano reconstruyó el Pantheon de Roma, el templo de todos los dioses, en el que se adoraban a los dioses planetarios, siendo el más importante Helios/Sol que se manifestaba por un óculo. Aquel edificio se construyó a modo de esfera, un círculo, y estaba construido para albergar a los fieles dentro del mismo, a diferencia de todos los templos paganos anteriores. Algo estaba cambiando…

El Pantheon de Roma infestado de turistas

Lo dicho, si no tenéis ganas de leeros todo este rollo os dejo un video que contiene los primeros minutos de Ágora. Si bien es una película en general bien ilustrada aunque con errores, lo de Sinesio de Cirene es bastante injusto, el mayor error que tiene sin duda es pintarnos a una Hipatia atea.

Ningún astrólogo era ateo, creía en el cosmos, y este estaba gobernado por el astro rey, el Sol, principio y origen de todas las cosas, todo nace de él y todo debe volver a él; de ahí la importancia del círculo, refleja un movimiento perfecto, el del propio Sol.

Sol sirio/romano encontrado en el Janículo, Roma. Tiene un halo, símbolo circular solar que adoptará el cristiansmo después de su triunfo sobre el paganismo.


Esta estrella a su vez emanaba su luz de la luz creadora, el ser creador, al que los neoplatónicos llamaron El UNO: el Sol es sólo el reflejo de su luz, es el segundo ser en perfección y en belleza, y es realmente de él de quien nacen las cosas. En este caso Serapis es uno de los nombres de Sol, dios que tiene infinitos nombres, tantos como dioses hay, aunque realmente sólo hay uno. Lo mismo podríamos decir de la Luna, también conocida como Isis de los mil nombres.

2 comentarios:

Menda. dijo...

Gensanta!!!! creo que necesito desayunar antes para afrontar este post.
(Me quedo con la luna, sin duda)

NaoBerlin dijo...

jajajaja, oye pues si te lo lees entero tienes toda mi admiración, de verdad. Es lo que tiene no salir un sábado por la noche, a uno se le calienta la cabeza y escribe cosas sobre las que estudia.